Viajar con niños con doble excepcionalidad y neurodivergentes: 3 consejos esenciales para fomentar la conexión, la regulación y la resiliencia.
- Teresa Nair

- hace 10 horas
- 5 min de lectura

Las vacaciones familiares suelen estar llenas de ilusión, expectativas y la esperanza de crear recuerdos imborrables juntos. Sin embargo, viajar puede suponer una exigencia importante para el sistema nervioso de un niño, especialmente para aquellos con neurodivergencia y doble excepcionalidad (2e).
Los nuevos entornos, las comidas desconocidas, los cambios en las rutinas, la estimulación sensorial, las multitudes, la alteración de los horarios de sueño y la incertidumbre pueden abrumar rápidamente el sistema nervioso de un niño. Para muchos niños con doble excepcionalidad, viajar también puede generar mayor ansiedad, preguntas intensas, dificultad para lidiar con la incertidumbre y fuertes reacciones emocionales cuando las cosas no salen como se esperaba.
Como padres, puede ser fácil centrarnos en los lugares que queremos visitar y las actividades que esperamos realizar. Pero cuando viajamos con niños neurodivergentes y con doble excepcionalidad, puede ser útil comenzar con una pregunta diferente:
¿Qué queremos que nuestro hijo recuerde de este viaje?
Al final de unas vacaciones familiares, la mayoría de los niños no recordarán todas las atracciones, museos o monumentos que visitaron.
Lo que probablemente recuerden es cómo se sintieron.
¿Se sentían seguros?
¿Se sintieron escuchados?
¿Se sintieron apoyados cuando las cosas se pusieron difíciles?
¿Tuvieron oportunidades para descansar y recuperarse cuando las necesitaron?
¿Se sentían conectados con las personas que amaban?
Cuando abordamos los viajes desde esta perspectiva, el objetivo cambia: en lugar de completar un itinerario, nos centramos en crear experiencias que permitan a todos participar, conectar y disfrutar de estar juntos.
Viajar conlleva, por naturaleza, incertidumbre. Los vuelos se retrasan. Los restaurantes están abarrotados. El clima cambia. Los planes se modifican. Las actividades no siempre salen como se espera. Si bien no podemos eliminar estos imprevistos, podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar las habilidades y la confianza necesarias para afrontarlos.
Una de las maneras más importantes en que lo hacemos es apoyando su sistema nervioso.
Apoyar la regulación no significa bajar las expectativas. Significa reconocer que un sistema nervioso regulado es la base de la flexibilidad, el aprendizaje, el disfrute y la conexión.
Cuando los niños se sienten emocionalmente seguros, físicamente estables y verdaderamente escuchados, se adaptan mejor a nuevas experiencias y desafíos inesperados. El objetivo no es unas vacaciones perfectas, sino crear el espacio emocional, mental y fisiológico que les permita descubrir que pueden afrontar nuevas experiencias, recuperarse de momentos difíciles, sortear lo inesperado e incluso divertirse en el proceso.
Tres maneras de crear el espacio emocional, mental y fisiológico que los niños necesitan para prosperar durante los viajes.
1. Proteger el tiempo para la regulación
Uno de los errores más comunes que cometen las familias al viajar es intentar abarcar demasiado en cada día.
Cuando se invierte tiempo y dinero en unas vacaciones, es tentador aprovechar al máximo cada momento. Sin embargo, muchos niños neurodivergentes y con doble excepcionalidad necesitan tiempo de descanso incluido en su itinerario para procesar, regular y recuperarse de las exigencias del viaje.
Incluso las actividades más placenteras requieren energía y pueden suponer una exigencia importante para el sistema nervioso de un niño.
Considera programar pausas a lo largo del día. Para un niño, esto podría significar pasar una hora leyendo tranquilamente en la habitación del hotel después del almuerzo. Para otro, la autorregulación puede lograrse mediante el movimiento y la actividad, como nadar en la piscina del hotel, dar un paseo o pasar tiempo en un parque infantil entre las excursiones turísticas.
Estos descansos no son "tiempo de vacaciones desperdiciado". A menudo son lo que hace posible el resto de las vacaciones.
Incluir momentos de regulación en la rutina diaria puede reducir las rabietas nocturnas, mejorar la flexibilidad y ayudar a los niños a participar con más éxito en las actividades que más les importan.
A veces, hacer menos permite que tu familia experimente más.
2. Reducir la incertidumbre mediante la previsualización y la planificación.
Muchos niños neurodivergentes y con doble excepcionalidad se sienten más cómodos cuando saben lo que va a suceder a continuación.
Antes del viaje, compartan fotos de dónde se hospedarán, vean videos de las atracciones, hablen sobre el transporte y describan cómo sería un día típico. Durante el viaje, repasen los planes juntos y recuerden los próximos eventos.
Involucre a su hijo en la planificación siempre que sea posible. Permítale ayudar a elegir actividades, investigar destinos o hablar sobre opciones de comida. Cuando los niños participan en el proceso, viajar suele ser más predecible y manejable.
A medida que los niños se familiaricen con los planes, podrás ayudarles gradualmente a responder sus propias preguntas.
"Sí, hablamos de lo que vamos a hacer después de comer. ¿Te acuerdas?"
"Primero vamos a ir caminando al acuario. ¿Y qué habíamos planeado hacer después?"
Esto ayuda a los niños a desarrollar confianza en su propia capacidad para recordar, anticipar y gestionar la incertidumbre, en lugar de depender completamente de los adultos para sentirse seguros.
Al mismo tiempo, es importante normalizar que viajar puede generar ansiedad. Muchos niños se preocupan por dormir en un lugar nuevo, comer alimentos desconocidos, orientarse en los aeropuertos, perderse, extrañar su hogar o, simplemente, no saber qué sucederá después.
En lugar de desestimar esas preocupaciones, reconózcalas.
"Es normal que te sientas nervioso. Viajar puede ser emocionante y un poco aterrador a la vez."
Cuando la ansiedad se trata como algo normal en lugar de algo que se debe evitar, los niños a menudo se sienten menos solos en su experiencia.
3. Escucha las inquietudes y dales cabida.
Muchos niños ansiosos hacen las mismas preguntas repetidamente.
A veces buscan información. Con frecuencia, comunican una inquietud que aún no se ha abordado por completo, o simplemente no encuentran las palabras para expresar cómo se sienten.
Una de las cosas más importantes que podemos hacer es hacerles saber a nuestros hijos que sus preocupaciones son bienvenidas.
Quizás no puedas cambiar los planes de vacaciones. Sin embargo, comprender qué le preocupa a tu hijo puede ayudarte a hacer pequeños ajustes que mejoren significativamente su experiencia.
Tal vez necesiten un descanso antes de una actividad concurrida, tiempo para recuperarse después, auriculares, algo que les dé consuelo o simplemente la seguridad de que alguien comprende por qué una parte concreta del día les resulta difícil.
Cuando los niños se sienten escuchados, aprenden algo importante. Los sentimientos difíciles no tienen por qué ignorarse ni reprimirse. Se pueden reconocer, apoyar y superar juntos.
Sentirse escuchado y apoyado saca a relucir la mejor versión de un niño.
Los viajes siempre incluyen lo inesperado. Pero cuando creamos oportunidades para la autorregulación, la comunicación y la conexión, generamos el espacio que los niños necesitan para crecer. Aprenden que pueden adaptarse, recuperarse de momentos difíciles y afrontar nuevas experiencias con éxito.
Las vacaciones familiares más exitosas no son necesariamente aquellas en las que se visitan la mayor cantidad de atracciones o se cumplen todos los puntos del itinerario. Son aquellas en las que tu hijo regresa a casa sabiendo:
"Las cosas nuevas pueden ser difíciles, pero puedo superar las dificultades. Mi familia me entiende. Puedo pedir ayuda cuando la necesito. Y también puedo disfrutar de la aventura."
Acerca de este artículo
Este artículo se adaptó de "Consejos para excursiones escolares: Cómo hacer que las excursiones sean accesibles para estudiantes neurodivergentes" , donde educadores, familias y miembros de la comunidad de REEL compartieron sus experiencias e ideas para ayudar a los niños con doble excepcionalidad y neurodivergentes a desenvolverse con éxito en las excursiones escolares y las nuevas experiencias.
Las ideas que se presentan en este artículo provienen directamente de padres y educadores que han recorrido este camino y han descubierto formas prácticas de apoyar las necesidades emocionales, mentales y fisiológicas de los niños durante los viajes.
En REEL, creemos que uno de los recursos más valiosos para las familias es la conexión con otras personas que realmente comprenden su situación. Únete a nuestra comunidad REEL para obtener más ideas, recursos y apoyo de padres y profesionales que te entienden.
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